miércoles, 21 de mayo de 2014

La mente en Blanco

Ismael se va, pero el debate sigue abierto. ¿Fue uno más en la historia futbolística de Lanús, o sus goles importantes quedarán en la memoria del hincha? Repasá los números del Zungui en el Granate y sumá tu opinión.

El registro. En su paso por Lanús, el 9 convirtió once goles en 57 partidos. Y ganó un título.

Lucas y Pablo son granates desde antes de nacer. Saben de fútbol, pero a veces la pasión por los colores los aleja de la objetividad… Ambos están unidos por el amor incondicional a Lanús, pero hay algo que los separa en veredas bien opuestas. O, mejor dicho, alguien. Y ese es Ismael Blanco, quien no será parte del plantel de Guillermo Barros Schelotto a partir del 30 junio, cuando finalizará su contrato. Con errores y aciertos, el delantero entrerriano dejó su huella en el Sur. Partirá con un botín embarrado y con el otro enmarcado en una baldosa de cemento, símil Paseo de la Fama de Hollywood.

Para Lucas, Blanco fue un futbolista más en la historia del club; un ‘9’ con serias dificultades para definir y que transmitía poco dentro de la cancha. Para Pablo, el Zungui fue el hombre de los goles importantes, como a Ponte Preta y a Santos Laguna. El problema es que la gente no le tuvo paciencia. A su manera, Lucas y Pablo son líderes de dos bandos antagónicos: por un lado, los que esperaban que el punta pifiara en una jugada para reprochárselo; y, por su parte, los que aguardaban un tanto suyo para colgarse la medalla con orgullo. Así, fue un año y medio de sentimientos enfrentados. Y de mucha discusión. Excesiva, por cierto.

El paso de Ismael por Lanús se puede evaluar desde lo cualitativo y lo cuantitativo. Es decir, desde su rendimiento y desde la estadística. Con relación a esto último, Blanco lució la camiseta granate en 57 partidos y convirtió once goles: fueron nueve tantos en 42 encuentros por torneos locales, ninguno en un duelo de Copa Argentina y dos goles en 14 compromisos internacionales. Con respecto al rendimiento, esos últimos dos gritos mencionados quedaron en la retina de todos los hinchas, sobre todo en la de sus principales defensores. Uno fue en la vuelta de la final de la Sudamericana contra Ponte Preta. El otro, en la clasificación a los cuartos de final de la Libertadores frente a Santos, en Torreón. Dos festejos, dos resultados históricos.

Lo concreto es que el nivel de Blanco fue de mayor a menor, con una curva descendente muy marcada. Llegó para ser titular y acompañar a Silvio Romero en la delantera. En su primer Torneo Final, cerró una campaña discreta con cinco goles (Colón, Arsenal, River -2- y San Lorenzo). En la segunda parte de 2013, no tuvo un buen campeonato local: perdió el puesto con Santiago Silva y marcó sólo tres tantos (Olimpo, Rosario Central y Tigre). Mientras que en la Copa Sudamericana anotó uno de los más importantes. En lo que concierne a este semestre, festejó en dos oportunidades: en el debut del Final contra Belgrano y en México, por la Copa. Como se ve, su productividad decayó notablemente.

Así de curioso fue su paso por el Granate: un jugador capaz de errar un gol hecho a dos metros del arco pero, en el mismo partido, apto para acallar las críticas con una definición de emboquillada por encima del arquero. Lo bueno para Lucas y para Pablo, como para los miles de hinchas que inconscientemente integraron cada ‘facción’, es que Blanco pasará a ser un recuerdo. Dulce para muchos y agrio para otros tantos. Con sus gritos importantes y sus yerros insólitos. Con la pena y la gloria. Con el oro y el barro. A buscar otro blanco para las críticas y los halagos.

martes, 20 de mayo de 2014

Se Recopa en julio

Lanús jugará la Recopa frente a Atlético Mineiro el 16 y el 23 de julio. Primero en La Fortaleza, luego en Belo Horizonte. Por otro lado, el 6 de agosto disputará la Suruga Bank en Japón. El sueño copero ya está en marcha.

Los dos mejores. El campeón de América se enfrentará contra el mejor de Sudamérica.

Disputar una final internacional ante un equipo brasileño, en el que -encima- brilla Ronaldinho, es el sueño de cualquier hincha argentino. Y Lanús sabe desde la consagración en la última Sudamericana que esa posibilidad estará al alcance de sus manos. Sólo faltaba que se definieran las fechas de esos dos encuentros decisivos, en los cuales se pondrá en juego el trofeo de la Recopa Sudamericana. Y eso se confirmó hoy. A resaltarlo en las agendas…

El duelo de ida ante el vigente campeón de la Libertadores se jugará el miércoles 16 de julio en La Fortaleza de Arias y Guidi. En tanto que el desquite será una semana después, el 23, en el Estádio Independência de Belo Horizonte. El Granate pugnará en esos 180 minutos por la cuarta estrella de su escudo, y será justo ante el mismo rival que lo venció en la final de la Conmebol de 1997. Fue por un global de 5-2, en una definición recordada por los incidentes que hubo en la ida jugada en el Sur del Gran Buenos Aires.

La otra competencia internacional que afrontará el plantel de Guillermo Barros Schelotto por haber obtenido la Sudamericana también tiene su fecha confirmada. Se trata de la Suruga Bank, ante el Kashiwa Reysol, campeón japonés. Tendrá lugar el miércoles 6 de agosto en el coqueto Hitachi Kashiwa Soccer Stadium, con capacidad para 15.900 espectadores. Lanús partirá hacia allí el martes 29 de julio para adaptarse al cambio de horario, y emprenderá el regreso el viernes 8 de agosto.

Por este compromiso en el país asiático, el club pidió a la AFA la postergación de sus primeras dos presentaciones del torneo argentino, cuyo fixture aún no se realizó. Sin embargo, sólo le pospondría el juego del debut. Por otro lado, la vuelta a los entrenamientos será el miércoles 18 de junio, aunque habrá un grupo (entre los que estaría Silvio Romero) que comenzará el 11. La idea es practicar un puñado de días en el polideportivo e ir luego a otro lugar. Podría ser en el complejo Open Door, cercano a Luján.

lunes, 19 de mayo de 2014

“Terminar así no es lindo”

Maxi Velázquez se mostró apenado porque Lanús no alcanzó los objetivos de este semestre. “Queda el sabor amargo de no conseguir nada. Siento un dolor muy grande”, afirmó el zurdo. Y proyectó: “Hay que mantener este ritmo y la estructura”.

Autocrítico. Velázquez no terminó conforme con el semestre del equipo. Quería más.

Desde que Guillermo Barros Schelotto arribó al Sur del Gran Buenos Aires en junio de 2012, Lanús se acostumbró a estar en los primeros planos, siempre a un pasito del éxito. Esas ‘ganas de ganar’ que exigía el Mellizo en su primera conferencia de prensa, los jugadores las asimilaron rápidamente y las demostraron en cada partido que afrontaron. Es por eso que parece lógico el sinsabor que produjo este semestre en el que no se consiguió ninguno de los objetivos trazados. Al menos así lo entendió Maxi Velázquez, acaso uno de los principales referentes del plantel.

“Es un poco difícil hacer un balance ahora porque no se terminó de la mejor manera ni en la Copa ni en el torneo; ni siquiera en la tabla general. Después del esfuerzo grande que hicimos, terminar así no es lindo”, señaló el lateral izquierdo. Y, en esa misma línea de autocrítica, disparó: “No se dieron las cosas… Te queda el sabor amargo de que en este semestre no conseguiste nada. Es una realidad. Tengo tristeza porque en la Copa se había abierto el cuadro y quedaban equipos ‘nuevos’, e iba a ser parejo todo. Siento un dolor muy grande”.

Pero no fueron todas pálidas para Velázquez, quien también rescató el hambre de gloria de sus compañeros de dar pelea en la doble competencia a pesar del ajustado calendario. “Peleamos los dos frentes hasta el final. La temporada en general fue muy buena. Se ganó un título como la Sudamericana y se sumaron 59 puntos”, señaló Maxi. Y se mostró esperanzado por la segunda mitad del año que se viene con nuevos retos: “Hay que mantener este ritmo de juego y la estructura para seguir en la lucha de los campeonatos”.

domingo, 18 de mayo de 2014

“Estoy contento de ser parte de Lanús”

El Mellizo, auténtico, se deshizo en elogios para sus dirigidos. “Siempre dieron lo mejor y fueron protagonistas en los dos frentes”, sostuvo. Y agradeció el apoyo de la gente: “Desde que llegamos nos trataron muy bien. El afecto crece”.

Centenario Mellizo. Guillermo llegó a los 100 partidos en el banco del equipo granate.

Estaba satisfecho Guillermo Barros Schelotto cuando se sentó delante de los micrófonos por última vez en este semestre tan particular. A pesar de que el empate frente a Newell’s impidió la clasificación de Lanús a la próxima Copa Libertadores, el Mellizo se mostró orgulloso del papel que protagonizaron sus jugadores en una doble competencia que fue maratónica e interminable.

“El balance creo que es muy bueno. La actitud que tuvo el equipo resume el semestre; salimos a buscar el partido y a tratar de jugar. Siempre dio lo mejor y fue protagonista en los dos frentes”, comentó el DT. Y con relación a la igualdad ante el conjunto rosarino, añadió: “No nos superaron ni cuando tuvieron un hombre de más. Las ganas de ganar fueron nuestras. Fuimos superiores, pero nos quedamos con las ganas del triunfo”.

Con 28 puntos en 19 presentaciones, el Granate finalizó en la octava posición del certamen local, a nueve unidades del River campeón. Sin embargo, Guillermo insinuó que los números no reflejan la realidad. “Nos faltó un poco de suerte. Hubo situaciones que no nos favorecieron en partidos que fueron parejos”, protestó. Y, por otro lado, agradeció la ovación de los hinchas: “El cariño de la gente es muy lindo. Desde que llegamos nos trataron muy bien, obviamente que con los resultados y la Sudamericana del año pasado el afecto crece. Estoy contento de vivir y ser parte de Lanús”.

viernes, 16 de mayo de 2014

"Estamos tranquilos porque dimos todo"

Diego González fue el primer protagonista en dar la cara luego de la eliminación sufrida en la altura de La Paz. “Buscamos e intentamos de todas las maneras”, juró. Y agregó: “Hay que levantar la cabeza y darle una alegría a la gente”.

Satisfecho. El Pulpo se lamentó por la eliminación pero se fue orgulloso de su equipo.

En su rostro transpirado se notaba algo más que la falta de oxígeno y la frustración lógica por la agónica caída frente a Bolívar, en la altura de La Paz. También había orgullo. Mucho orgullo. Y satisfacción, sobre todo. Diego González, visiblemente fatigado tras 90 minutos muy intensos disputados a 3650 metros sobre el nivel del mar, le puso palabras a la derrota 1-0 en Bolivia, que decretó la eliminación de Lanús en los cuartos de final de la Copa Libertadores.

“Estamos tranquilos porque dimos todo para avanzar, pero no alcanzó. Nos vamos tristes y amargados. Buscamos e intentamos de todas las maneras”, comentó el Pulpo a modo de balance. Y, ofuscado por la propuesta de su rival, acotó: “Bolívar hizo poco para ganar; sólo cuando estábamos con un jugador menos y jugados en el ataque”.

Reemplazado por Alejandro Silva a la media hora de juego del segundo tiempo, el volante central fue crítico con la terna arbitral que encabezó el ecuatoriano Roddy Zambrano. “Cuando jugás de visitante, todas las divididas son para el local. De todas maneras, no es excusa. Ojalá que en la próxima Libertadores podamos avanzar más allá de esta instancia”, se esperanzó González. Y se propuso cambiar el chip para afrontar el último compromiso de este semestre cargadísimo contra Newell’s, el domingo en La Fortaleza y por el Torneo Final: “Hay que levantar la cabeza rápidamente para terminar lo mejor posible y darle una alegría a la gente”.

miércoles, 14 de mayo de 2014

"El que me quiera tendrá que negociar con Metalist"

Sebastián Blanco manifestó su intención de dejar Ucrania para pasar a otro equipo. “Llevo tres años y medio acá. Es mucho tiempo”, relató. Y fue más allá: “No depende de mí. La salida es mucho más sencilla ahora que hace seis meses o un año atrás”.

Pensando en volver... Seba Blanco se quiere ir de Ucrania y sueña con la vuelta a Lanús.

Desde que emigró a Europa a principios de 2011 a cambio de una cifra millonaria, su nombre sonó con fuerza en cada mercado de pases que afrontó Lanús. Y parece que en este receso que se avecina no habrá excepción a la regla. Sebastián Blanco siente que cumplió un ciclo en el Metalist Kharkiv, de Ucrania. Un poco por el desafío deportivo y otro tanto por el conflicto entre Rusia y el país donde vive, el volante de 26 años está listo para partir. ¿Hacia dónde?

“Llevo tres años y medio acá. Es mucho tiempo y, además, creo que  cumplí. La crisis afectó al equipo y empezamos a caer. Pero levantamos y nos clasificamos a la Europa League. Y tenemos posibilidades de acceder a una pre-Champions”, expresó Blanquito en diálogo con Sportia (TyC Sports). Y continuó: “Nos aconsejaron que nos fuéramos, pero tomamos la determinación de quedarnos. Cambiar de aire es una decisión que había tomado antes de la crisis”.

Aunque dejó en claro su postura de decir adiós, Blanco sabe que su partida de Metalist no será sencilla. “Mi club atraviesa una crisis y sólo aceptaría que compren mi pase. A partir de junio me quedará un año y medio de contrato y tengo que cumplirlo. No van a querer un préstamo”, adelantó Seba. Y con respecto a una eventual vuelta a Lanús, se sinceró: “No depende de mí. Hay que saber diferenciar los sentimientos de la realidad. No puedo negociar por mí mismo. El lunes estoy viajando para Argentina. El que me quiera tendrá que negociar con Metalist. La salida es mucho más sencilla que hace seis meses o un año atrás”. Las cartas de Blanco están sobre la mesa.

martes, 13 de mayo de 2014

“Si estamos bien parados vamos a ganar”

Armando González, titular en la última excursión de Lanús a La Paz en la Conmebol del 96, contó los secretos para sobreponerse a la famosa altura. “Hacés un pique y te ahogás. Hay que hacer todo lento”, reveló. Y agregó: “No hay que volverse locos sino esperar el momento”.

Su experiencia en la altura. "Hacés un pique y te ahogás", relató La Urraca González.

Jugar en la altura de La Paz, frente a Bolívar y en un duelo decisivo no es algo inédito para Lanús. El miércoles 11 de septiembre de 1996, el Granate visitó el Estadio Hernando Siles para afrontar la ida de la Primera Ronda de la Conmebol, esa copa que alzaría meses más tarde en el Campín de Bogotá. Y Armando González, capitán de aquel plantel de Héctor Cúper, recuerda mucho más que la derrota 1-0 ante el conjunto paceño: también se agita al rememorar que jugó a más de 3600 metros sobre el nivel del mar.

“Al llegar, hace mucho calor y sentís que te falta el aire. Hacés un pique y te ahogás. Por suerte yo fui uno de los que más aguantó. No me pasó nada raro. Todo pasa por la mente; una vez que entrás a la cancha te olvidás de todo”, reconoció La Urraca en la previa del compromiso del jueves ante Bolívar, por la vuelta de los cuartos de final de la Libertadores. Y en diálogo con Lanús Deportivo Radio (AM 1300), el ídolo se explayó sobre su experiencia en la temible altura: “Hay muchos chicos alrededor del campo que te dan la pelota rápido para impedir que te recuperes. Hay que hacer todo lento: saques de arco, laterales… Lo mismo que hicieron ellos acá”.

Será un partido trascendental para el grupo de Guillermo Barros Schelotto. Aunque el Mellizo no lo haya declarado, Lanús arriesga su gran sueño en 90 minutos que serán eternos. Y más allá de que ese tanto agónico de William Ferreira complicó un poco la clasificación, el histórico lateral izquierdo del club se manifestó motivado. “Si nosotros estamos bien parados vamos a ganar. Hay que parar un equipo corto y tratar de atacar con dos o tres jugadores. Será fundamental convertir un gol lo más rápido posible”, explicó ex futbolista. Y ahondó: “Si lo emboca (sic) será todo más simple porque se van a desesperar. No hay que volverse locos sino esperar el momento. No hay que perdonarles la vida: si hay una chance, debe ser gol”.

La confianza que transmite Armando González es la de un referente amado y respetado por todos los que forman parte del Mundo granate. Él se siente parte de este relato fantástico que Guillermo Barros Schelotto y sus jugadores siguen escribiendo. Y quiere que el final vuelva a ser feliz; desea que llegue ese tan anhelado ‘vivieron felices por siempre’. La Urraca espera que el Granate vuele sin turbulencias en la altura de La Paz y que, sobre todo, salga airoso. “Tienen que estar unidos y alentarse. Y dejar todo. Tengo mucha fe y creo que vamos pasar”, concluyó.