jueves, 17 de diciembre de 2015

El grito atragantado

Recién pateábamos los primeros días de agosto, y el frío y la niebla eran una constante en esas típicas mañanas de invierno. Ese martes yo gozaba de franco y por ende no tenía que ir al Círculo de Periodistas Deportivos, donde estaba cursando el primer año. Entonces aproveché para ir a la presentación de la camiseta de Lanús que se hacía al mediodía en un conocido boliche de Palermo Hollywood. Todo muy lindo y lujoso, pero no me entusiasmaba demasiado, sobre todo porque el sinsabor de haber perdido el Clausura ‘09 a manos de Vélez aún era muy reciente. Todavía daba vueltas en mi cabeza la imagen de Faccioli y ese penal infantil al Burrito Martínez. Sin embargo, cualquier cosa era una buena excusa para estar cerquita de ese gran amor.

Iba por la Av. 9 de Julio rumbo a la estación, usaba -como nunca antes en esos 18 años- pantalón de vestir y saco negro y escuchaba en la radio un programa deportivo cuyo nombre no recuerdo. Caminaba apurado porque el cielo estaba gris y la lluvia era una amenaza constante. Entonces uno de los cronistas irrumpió al aire para dar una supuesta información de último momento: “Lanús acaba de arreglar la venta de Sand a un equipo de Emiratos Árabes por 10 millones de dólares…”. Fue un flechazo al corazón. Detuve mi marcha, quedé paralizado en el medio del paso, en estado de shock. La gente empezó a llevarme por delante. Unos segundos después recuperé la noción del tiempo y el lugar con una certeza: aquel día ya estaría arruinado sin importar lo que pasara.

Ese es el famoso Pepe. Que un día -seis años y monedas después- volvió a Lanús, su casa.

Ese fue el puntapié inicial de una peregrinación cruel y tediosa que se prolongaría durante años. La meta era encontrar un delantero que usara la ‘9’ y que cubriera el vacío que había dejado la partida de Pepe. Parecía imposible… ¿Quién sería el indicado para reemplazar a un goleador que además era campeón e ídolo contemporáneo del club? Muy difícil. Y eso que se intentó con jugadores de renombre como Salcedo, Ismael Blanco y el uruguayo Silva, entre otros. Pero ninguno dio en la tecla más allá del protagonismo que tuvieron el Zungui y el Tanque en la consagración de la Copa Sudamericana 2013. Es más, a varios la camiseta les quedó gigante. Ninguno era Sand. Ni por asomo.

La respuesta a aquella pregunta, en realidad, era más sencilla de lo que muchos imaginábamos. El hombre adecuado para sustituir a Sand era -ni más ni menos- el mismo Pepe… Claro que se trató en reiteradas oportunidades de repatriar al correntino. De hecho el Granate pensó en él durante los últimos once, doce libro de pases, pero siempre se interpuso algo que impidió su regreso: cortocircuitos con su representante, desarreglos económicos, peleas de egos y varios etcéteras más que hoy ya no tiene sentido evocar. Porque la peregrinación finalizó. Fue agotadora, pero se terminó. Amigos míos, nos podemos abrazar: José volvió a Lanús.

Desde aquel martes 4 de agosto de 2009 a este jueves 17 de diciembre de 2015 sucedieron muchas cosas. El cielo plomizo y la sensación de lluvia es la misma, está claro. Lanús, su casa, volvió a salir campeón y llegó al top 4 del ranking mundial de clubes. Tuvo equipazos que ilusionaron a los hinchas y otros rejuntes que dejaron bastante que desear. Hace pocos meses celebramos el Centenario Granate y le demostramos en la cara que La Fortaleza es su lugar en el mundo, y que se equivocó cuando -ya no importa el porqué- se fue a probar suerte a Racing. Dicho sea de paso, cómo dolió verlo con esa camiseta. Pero ya está, no hay rencores sino amor.

Tuve el privilegio de presenciar in situ su último partido en el Granate, en la calurosa Tucumán y contra el casi descendido San Martín, pero no pude gritar su doblete porque estaba en la platea local. Así que esos festejos me quedaron atragantados como un nudo en la garganta, ¿saben? Pero tengo fe de que ya va a llegar el desahogo. Sólo hay que esperar. Si lo hice durante tanto tiempo, ¿cómo no voy a hacerlo un poquitito más? Ya está. Ya está acá. Yo sabía que iba a volver. Siempre lo supe, era una corazonada más que una sensación. Porque en estos seis años y un puñado de meses de desencuentros, ‘andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos’. Gracias por volver. No te vuelvas a ir.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Gracias a vos

Luego de anotar el último gol de la era Barros Schelotto en Lanús, que sirvió para sellar la clasificación a la próxima Sudamericana, Di Renzo le agradeció a Guillermo por la confianza que le brindó a lo largo del año. “Me enseñó mucho y aprendí. Me llevo buenas sensaciones de él”, aseguró el bahiense.

De menor a mayor. Así fue el nivel de Di Renzo desde que debutó a principios de año.

Fue uno de los juveniles del plantel que más posibilidades tuvo durante este año de la mano de los mellizos Barros Schelotto. Debutó en la primera fecha de este campeonato largo, a mediados de febrero, cuando Guillermo lo mandó al campo de juego para aguantar los últimos minutos en la victoria frente a Quilmes. Panorama similar al de anoche en el bosque platense, sólo que además de aportar su despliegue, convirtió el tanto del triunfo sobre Gimnasia, que terminó de sellar la clasificación de Lanús a la próxima Sudamericana.

Fue el segundo gol de Di Renzo en 2015. El otro lo hizo por la Sudamericana, en la goleada 5-1 sobre Belgrano en La Fortaleza. Jugó 17 partidos en el torneo, uno en la Copa Argentina y tres en el certamen continental.

“Fue un partido duro, nos atacaron bastante y la gente empujaba, pero así y todo lo sacamos adelante para lograr el objetivo, que era lo más importante. Fue clave la entrega del equipo… estuvimos unidos, no regalamos nada y corrimos todas las pelotas”, analizó el bahiense de 19 años. Y elogió a su compañero Martínez por cómo lo buscó para liquidar el trámite en la última contra: “Digamos que fue el gol del equipo. Por suerte Román llevó la pelota bien y me la tiró perfecto. Lo único que hice fue pegarle al arco, ja. Me pone contento porque fue un alivio”.

Fue el autor del último tanto de la era Guillermo en Lanús. El primero lo hizo el uruguayo Mauricio Pereyra en el estadio de Vélez, en lo que significó el bautismo triunfal de los mellizos en el Granate, por la tercera fecha del Final 2012.

Junto con su amigo Pampu González, Di Renzo fue uno de los chicos que más posiciones escaló en la consideración del cuerpo técnico, a tal punto de dejar al margen a otros jóvenes valores de la cantera granate como Marcos Astina y Jorge Valdez Chamorro. En este sentido, el wing -que anoche ingresó para volantear- le agradeció a GBS por la confianza que le brindó. “Me dejó mucho… me enseñó y yo aprendí mucho este campeonato. Me llevo buenas sensaciones. Ayer me preguntó por dónde me sentía más cómodo y me dijo que cuando no tuviéramos la pelota me cerrara para recuperarla”, reconoció Gonzalo.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Gracias eternas

Las despedidas son esos dolores dulces (…) que dejan un sabor amargo en la boca, una estaca clavada en el pecho y una maraña de pensamientos en la cabeza. Pero qué se le va a hacer: las historias empiezan y terminan. Y ya. A veces según lo planeado: ahí todo es felicidad y satisfacción. Y otras tantas por la fuerza o sin el desenlace deseado: acá todo es angustia y tristeza. Se acabó, Lanús: los mellizos Barros Schelotto se van -se nos van- y no se puede hacer nada. Bah, sólo rememorar y agradecer, ante todo, porque en la vida no hay peor cosa que ser un desagradecido. ¿O no?

Se van campeones. De la mano de Guillermo y Gustavo, Lanús logró la Sudamericana 2013.

Todavía recuerdo aquella conferencia en la que Guillermo se presentó en lo que sería su primera experiencia como entrenador. El panorama era desalentador: parecía tímido, hablaba lo justo y necesario, y cuando le preguntaban qué estilo tendría su equipo, repetía:“Quiero que juegue bien al fútbol, que tenga actitud y ganas de ganar”. Poco y nada, no llenaba. Eso sí, aquel martes 10 de julio de 2012 el mellizo le marcó el terreno al mundo del fútbol:“A partir de hoy desde las 10 de la mañana soy el técnico de Lanús. Me preocupa nada más que Lanús”. Y sería así durante casi tres años y medio. Lealtad a la palabra.

Si bien es cierto que la institución es lo más importante que hay y que está por encima de cualquier nombre, los Barros Schelotto dejan para la posteridad una huella imborrable en esta parte del Sur del Gran Buenos Aires. Instalaron su mentalidad ganadora y armaron un equipo respetado por todos, que logró la Copa Sudamericana 2013 y un histórico cuarto puesto del ranking mundial. De la mano de ellos, Lanús coqueteó con la gloria muchas veces más, a nivel local e internacional, pero las malas decisiones -propias y ajenas- y el destino se lo impidieron. Merecieron más de lo que consiguieron.

Las imágenes van y vienen por la cabeza. Se entremezclan. Hay algunas que duelen y que prefiero olvidar para siempre, como la del traspié en Belo Horizonte contra Atlético Mineiro, en esa Recopa que arañamos, o la del papelón hecho en Japón, en esa Suruga Bank que hoy tendría que estar en la vitrina del club. Pero ya está, no reniego de lo que no tengo. Me quedo, más allá de la tercera estrella, con esa sensación única y hermosa de ir confiado a cualquier cancha de Sudamérica. A modo personal, nunca antes lo había sentido así.

Ya está… Poder decir ‘adiós’ es crecer. Se acabaron las discusiones interminables y acaloradas por justificar aquellas situaciones que -pensándolas en frío- quizás eran indefendibles. Después de esta serie definitoria frente a Gimnasia y Esgrima La Plata, no habrá más mellizos. Será difícil acostumbrarse a mirar hacia el banco y no verlos ahí, reclamándole al cuarto árbitro lo que creían que era justo. Siempre defendiendo a capa y espada a Lanús y a sus jugadores. Desde el primer día y hasta el último. Por eso, gracias Guillermo y Gustavo Barros Schelotto. Gracias eternas. Los extrañaremos. Y los esperamos.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

“Lo único que interesa”

Matías Ibáñez aseguró que el plantel tiene la cabeza puesta en la final de la Liguilla Pre-Sudamericana frente a Gimnasia y Esgrima La Plata a pesar de los rumores sobre el futuro del cuerpo técnico. “Hay que pasar, trataremos de sacar una ventaja de local”, insinuó el arquero.

Todo o nada. El Grana cierra la temporada buscando el boleto a la próxima Sudamericana.

Luego de derrotar a Newell’s en La Fortaleza, Lanús se aseguró la chance de jugar dos partidos más para conseguir el boleto a la próxima edición de la Copa Sudamericana. Es el último objetivo que quedó al alcance del Granate en este 2015 que trajo más de un dolor de cabeza a pesar del entusiasmo que generó el año Centenario. Y es en lo único que piensa actualmente el plantel a pesar de los rumores sobre el futuro del cuerpo técnico de los mellizos Barros Schelotto. Al menos eso dejó entrever Matías Ibáñez, quien termina la temporada como titular tras ganarle el puesto a Fernando Monetti.

-El objetivo de ingresar a la Copa Sudamericana todavía está latente…

-Sí, seguro. Tenemos dos finales por delante y trataremos de pasar de ronda para clasificarnos, que es lo más importante. Tenemos la cabeza puesta en Gimnasia, que es un rival que tiene el mismo objetivo que nosotros y que hizo las cosas bien durante el año. El que gane esta fase pasará. Trataremos de sacar una ventaja de local.

“No tenemos la posibilidad de decidir… Si tuviéramos que elegir, nos gustaría que siguieran, pero es una decisión de los dirigentes y de ellos”.

-¿Preferían otro rival para definir adentro o les daba lo mismo?

-Y… la verdad es que hay que pasar, sea el que sea: Aldosivi o Gimnasia. Hay que ganar para clasificar. Es lo único que nos interesa.

-Guillermo destacó que por momentos contra Newell’s recuperaron el fútbol que buscan. ¿Quedaron conformes?

-Sí, aunque después de que erramos el penal ellos descontaron y se nos complicó un poco. Con el hombre de más creo que fuimos muy superiores y merecíamos ganar el partido.

-¿Qué balance hacés del año en lo personal?

-Estoy bien, tranquilo porque uno sabe que la peleó siempre y por eso hoy tiene la posibilidad de jugar. Estoy contento y trato de disfrutarlo para que el equipo se sienta seguro. Falta para hacer un balance, una vez que terminen las cosas lo haremos.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Pipicante

Araujo está inquieto por no saber qué será de su futuro a partir de 2016, ya que su contrato con Lanús se vencerá, al igual que el de Velázquez, en diciembre. “No depende de mí, hasta ahora nadie habló conmigo. Me gustaría, a lo sumo la semana que viene, conocer qué tienen en mente”, reclamó el lateral derecho.

Un título. Es lo que cosechó Araujo en su estadía en el Grana: la Copa Sudamericana 2013.

Si bien la reciente unidad de las agrupaciones políticas trajo cierto alivio en Lanús, todavía hay algunas cuestiones que empezarán a traer dolores de cabeza en tanto sigan sin resolverse. Una de ellas tiene que ver con la continuidad (o no) de los vínculos que caducarán en diciembre: para citar un ejemplo, el de Carlos Araujo, quien -mientras se prepara para jugar el lunes la semifinal de la Liguilla Pre-Copa Sudamericana contra Newell’s- esta mañana se manifestó molesto por no tener clara su situación contractual.

“Son días de mucha incertidumbre con respecto a mi futuro. Espero seguir, pero no depende de mí. Ni siquiera pregunté si ya están en condiciones porque supongo que se debe estar acomodando todo (lo político). Mi representante se encargará de dialogar con los dirigentes, pero hasta ahora nadie lo hizo conmigo”, dijo -con un fastidio indisimulable- Pipi. Y se explayó: “Es muy difícil predecir algo porque hay un cambio en la dirigencia y tampoco se sabe si continuará el técnico. No sé qué tendrán en la cabeza los dirigentes. Me gustaría, a lo sumo la semana que viene, saber qué tienen en mente”.

“Trato de ser lo más profesional posible hasta el último día de mi contrato. Estoy tranquilo y ojalá siga acá, de lo contrario tendremos que conseguir algo. Dios dirá, hay que esperar”.

A diferencia de Maxi Velázquez, el otro referente del plantel cuyo contrato también se vencerá a fin de año, Araujo pasó de ser una pieza indispensable de la defensa a perder el puesto. De hecho salió en el entretiempo del partido ante Boca en San Juan por la semi de la Copa Argentina y no recuperó nunca más su lugar. “Son decisiones del DT y hay que respetarlas porque hay un grupo muy sano. No estoy acostumbrado a estar en el banco y me molesta. Si a uno no le molestara no tendría que jugar al fútbol. Desde el lado que me toque a mí siempre apoyaré y desearé lo mejor”, reconoció el lateral mendocino de 33 años.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Acá mando yo

Fritzler resaltó la importancia de hacer valer la localía en la semifinal de la Liguilla Pre-Copa Sudamericana que Lanús afrontará contra Newell’s en La Fortaleza. “Es un buen equipo para jugar y para que salga un lindo partido porque el que no gane se quedará afuera. Ojalá la gente venga a alentar”, se ilusionó el Polaco.

Todo confirmado. El próximo encuentro del Granate será el lunes 23 a las 21.30 en Arias y Guidi.

Mientras los Barros Schelotto ponen a punto al equipo y recuperan a sus soldados averiados, Lanús tiene confirmado el día y el horario de su próxima cita. Será el lunes 23 a las 21.30 en La Fortaleza, frente a Newell’s, por la semifinal de la Liguilla Pre-Copa Sudamericana. La última vez que se vieron las caras fue hace muy poco, el sábado 31 de octubre, cuando el Granate rescató un empate sobre la hora gracias a la excelsa pegada de Víctor Ayala. Ahora será a matar o morir, ya que sólo pasará uno de los dos y no habrá lugar para una igualdad.

“Es un compromiso importante y será difícil… Es un buen equipo para jugar y para que salga un lindo partido porque sabemos que el que no gane se quedará en el camino. Ojalá aprovechemos la localía y que la gente venga a alentar”, se esperanzó Matías Fritzler, uno de los referentes principales del plantel de GBS. Y explicó: “Tendremos que hacer las cosas futbolísticamente mejor para tener más posibilidades. Nos enfrentamos hace poco, pero ahora es diferente porque es una instancia decisiva. Habrá más recaudos y será mucho más parejo”.

Luego de la eliminación contra Boca en la semi de la Copa Argentina, la única meta a la que aspira Lanús en este 2015 para el olvido es el boleto a la próxima edición de la Sudamericana, certamen que ganó en 2013 de la mano de los mellizos. “Entrar a una competencia internacional es un objetivo que se consigue seguido y por eso se le da un poco menos de importancia, pero para nosotros tiene mucha”, expresó -tajante- el Polaco. Y remarcó la trascendencia de jugar en su casa: “Por ahí tuvimos algunos partidos de local que no conseguimos resultados, pero depende de nosotros que se haga valer la localía”.

domingo, 8 de noviembre de 2015

“No me importa”

Ayala terminó como uno de los goleadores de Lanús en el campeonato local aunque lo minimizó. “Estoy para colaborar con el equipo. Me interesa que ganemos y que juguemos bien”, valoró Víctor. Y coincidió con Guillermo en el pedido a AFA para que se juegue un desempate ante Racing para definir la plaza a la Libertadores que da la Copa Argentina.

Ahora, la liguilla. El Grana espera rival para ir en busca de la clasificación a la Sudamericana.

Es un dato que refleja clarísimo lo que fue el andar de Lanús en este 2015 para el olvido, al menos en lo que se refiere a la parte futbolística. Que Víctor Ayala haya finalizado el torneo local como uno de los goleadores del equipo no es demasiado alentador. Al contrario, denota que al Granate le hizo mucha falta un centrodelantero de jerarquía para estar a la altura de las expectativas.

El volante paraguayo de 27 años, que terminó el semestre como un lateral derecho improvisado, convirtió cinco tantos a lo largo de las 30 fechas e igualó la barrera de Lautaro Acosta y de Lucas Melano, quien emigró a la MLS estadounidense a mitad de año. Las víctimas de Ayala fueron Gimnasia y Esgrima La Plata, Boca, Tigre, Colón y Newell’s.

-No hicieron un gran partido frente a Sarmiento, pero era fundamental conseguir un triunfo…

-Exactamente. Para nosotros era importantísimo ganar, siempre lo es. Logramos una victoria después de mucho que nos pone súper bien. Los objetivos ahora son otros: tratar de meter a Lanús nuevamente en un certamen internacional. Después sí, vamos a descansar y a pensar en el siguiente semestre. Hay que dar vuelta esta página que nos tocó.

-Este año jugaste en varias posiciones y finalizaste el campeonato local como el máximo artillero del plantel (5) junto con Acosta y Melano. ¿Qué te parece?

-Yo estoy para colaborar con el equipo, me encanta eso. Si bien terminé como goleador, a mí no me importa. Me interesa que ganemos y que juguemos bien. No importa en qué posición juegue sino rendirle al equipo. Trato de hacerlo de la mejor manera.

-Guillermo dejó la puerta abierta a tener que jugar un desempate contra Racing para definir la clasificación a la próxima Libertadores por la plaza que da la Copa Argentina…

-La verdad es que hay que ver cómo terminó cada equipo en la Copa Argentina, no otra cosa… Los dos llegamos a la semifinal, pero nosotros tenemos más diferencia de gol que ellos. Ojalá que juguemos el partido extra, sería importantísimo y muy lindo entrar. El club se caracterizó siempre por pelear su lugar en la Libertadores y la Sudamericana, y este año no queremos ser la excepción. Por eso pusimos todo lo que se debía para ganar este partido, estar bien en la Liguilla y definir en casa en el primer duelo.

-¿Van a hacerle algún pedido especial a la dirigencia para que solicite que se juegue ese supuesto desempate?

-Es un tema de los directivos. Lo merecemos tanto nosotros como Racing. Acá no hay que mirar qué equipo terminó mejor posicionado en la tabla del torneo. Pensá qué habría pasado si Atlético Tucumán, que es de otra categoría, terminaba en las semifinales de la Copa Argentina… Creo que sería justo disputar un encuentro extra. Es lo lógico, lo justo y necesario para ambos.