lunes, 4 de agosto de 2014

¿Será el paraíso o el infierno?

Lanús definirá un nuevo título en casa ajena, muy lejos de La Fortaleza. Será en el Hitachi Stadium de Kashiwa Reysol, equipo contra el cual disputará la Suruga Bank. Es una cancha pequeña, pero coqueta, con capacidad para alrededor de 15.349 espectadores y medidas casi convencionales.

El lugar. Allí buscará Lanús el primer título del año. Viene de perder la Recopa frente a Mineiro.

El Campín de Bogotá, La Bombonera y el Pacaembú tienen algo en común que los hace especial para la casi centenaria vida de Lanús. Son tres escenarios sobre los cuales el Granate protagonizó las actuaciones más sobresalientes de su historia, esas hazañas consagratorias que lo catapultaron a la elite de este deporte popular. Tal vez el Hitachi Stadium no sea tan imponente ni tenga esa mística, pero sí podría llegar a ser tan importante en caso de que el club del Sur del Gran Buenos Aires llegara a ganar el miércoles la Copa Suruga Bank frente a Kashiwa Reysol, el campeón japonés.

Es un estadio relativamente joven porque lo construyeron en 1985, aunque se expandió de manera significativa diez años después, cuando refaccionaron su estructura casi por completo para cumplir con las normativas de la J. League. La última actualización tuvo lugar en 2009 y fue para incrementar levemente su capacidad, que ronda los 15.349 asientos. Se encuentra en el sur de la ciudad de Kashiwa, a 1,5 kilómetros del centro. Según explica el sitio oficial del Rey Sol, que definirá la Suruga frente al equipo de Guillermo Barros Schelotto, el campo de juego de su estadio mide 105m x 68m y es de césped natural. Tiene tribunas de cemento en sus cuatro costados y butacas en todos los sectores.

Si Lanús se lo propone y logra su objetivo en tierras niponas, el Hitachi Stadium estará grabado con pluma de tinta eterna en las páginas doradas de la institución. Será el paraíso o, en el peor de los casos, el infierno. Será como El Campín, La Bombonera o el Pacaembú, donde se escribieron tres relatos con desarrollos distintos, pero con el mismo desenlace. O, derrota mediante, será antipático como el Mineirao, en el que hace algunos días perdió la Recopa contra el Atlético Mineiro de Ronaldinho. Lo seguro es que otro final feliz en casa ajena dependerá del Granate.

sábado, 2 de agosto de 2014

Nada del otro mundo...

Si bien es la primera vez que Lanús pisa Japón, ya sabe lo que es imponerse en el continente asiático. Lo logró en una gira internacional que realizó a fines de 1951 y a principios de 1952 que incluyó una visita a Turquía. Ahí ganó dos partidos y perdió otros dos. Además, en el Apertura 2001 sufrió un gol de Naohiro Takahara.

El único. Takahara marcó un solo gol en su paso por Boca y fue justamente frente a Lanús.

A un puñado de meses de llegar al anhelado centenario, Lanús pisó Japón por primera vez en su historia para definir el miércoles la exótica Copa Suruga Bank frente a Kashiwa Reysol. Sin embargo, el Granate ya conocía Asia por una gira internacional que realizó a fines de 1951 y a principios de 1952 por Europa, que incluyó una visita Turquía, país que posee soberanía en ambos continentes. El saldo de aquel periplo del conjunto del Sur del Gran Buenos Aires fue positivo, ya que cosechó dos victorias y dos derrotas.

Según se explica detalladamente en el libro 96 años de Fútbol Granate (*del cual se extrajo la foto de arriba), la excursión comenzó en la última semana de diciembre de 1951 en Portugal. Ya en enero del año siguiente, Lanús se trasladó a Estambul, la ciudad más poblada de Turquía, donde se enfrentó a Fenerbahçe (victoria 2-1 y derrota 3-2), Beşiktaş (caída 5-2) y Galatasaray (goleada a favor 5-1). Luego, el club continuaría su expedición por Italia (jugó contra Lazio y conoció El Vaticano), Bélgica (ante la Selección) y Alemania (frente a Rott Weis). Fue la única experiencia cercana en tierras asiáticas.

El detalle de la gira de Lanús por Turquía (Estambul)

19/01/1952: Fenerbahçe 1 – Lanús 2.
20/01/1952: Beşiktaş 5 – Lanús 2.
26/01/1952: Galatasaray 1 – Lanús 5.
27/01/1952: Fenerbahçe 3 – Lanús 2.

Hay un antecedente poco feliz si se trata de buscar relación entre Lanús y Japón. Tiene que ver con Naohiro Takahara, quien fue el primer japonés en jugar en la Primera División del fútbol argentino. El delantero lo hizo en Boca, institución en la que disputó tan sólo seis encuentros y convirtió un gol. ¿A quién? Al Granate… en la séptima fecha del Torneo Apertura 2001, en una goleada 6-1 propinada en La Bombonera.

viernes, 1 de agosto de 2014

El juego de la copa

¿Sabías que la Suruga Bank permite que cada equipo haga hasta siete modificaciones? ¿Y que esta final entre Lanús y Kashiwa Reysol será la anteúltima de este torneo internacional? Cuánto dinero reciben los participantes, qué club la ganó dos veces consecutivas y todo lo que hay que conocer de esta travesía del Granate en Japón, a continuación.

No la quiere dejar pasar. Lanús necesita la Suruga Bank para torcer el rumbo del semestre.

Es un torneo internacional relativamente joven, ya que apenas se disputaron seis ediciones desde que surgió en 2008. Sin embargo, su jerarquía creció considerablemente con el paso de los años, a tal punto que los equipos que se clasifican a esta competencia la miran con ojos ambiciosos. Está claro, la Suruga Bank no tiene esa magia inagotable de la Copa Libertadores o ese lustre encantador de la Sudamericana. Pero tiene lo suyo. Vale porque es oficial. Y por eso, los clubes que la obtuvieron la lucen con orgullo en sus vitrinas y la bordan en sus escudos. A tener en cuenta: que enfrente esté el campeón de una liga excéntrica como la de Japón no significa que sea un certamen miserable y fácil de conseguir. Para nada.

Se originó como un lazo entre la Conmebol y la Asociación Japonesa de Fútbol con el propósito de que compitieran anualmente los campeones de la Sudamericana y la Copa J. League. La primera edición se dio en 2008, entre Arsenal y Gamba Osaka. Y fue el conjunto de Sarandí el que se quedó con el trofeo luego de una victoria apretada. La buena aceptación que generó en el público y la prensa fue clave para que el convenio se renovara hasta 2015. Es decir que este encuentro definitorio entre Lanús y Kashiwa Reysol será la anteúltima versión de la Suruga Bank. Al menos por ahora…

La particularidad es que se juega siempre en tierras niponas, específicamente en el estadio del ganador de la J. League. Es por ese motivo que en estas latitudes el partido se transmite en vivo a las 7 de la mañana por Fox Sports, lo que lo hace aún más extravagante. Por otro lado, es patrocinado por el Banco Suruga y otorga 200.000 dólares al ganador (60.000 al perdedor). Desde su inicio, sólo dos elencos sudamericanos levantaron este trofeo: además de Arsenal, también se coronó Internacional de Porto Alegre, en 2009. A partir de ahí se impusieron siempre los japoneses por sobre clubes importantes del continente como Liga de Quito, Independiente, Universidad de Chile y San Pablo. Kashima Antlers ganó las últimas dos de manera consecutiva, convirtiéndose así en el primer bicampeón.

Otro aspecto saliente de la Suruga Bank es que los entrenadores pueden realizar hasta siete modificaciones. Además, sólo se inscribirán 18 jugadores en un formulario que tendrá que ser presentado hasta 90 minutos antes de la final. Se jugarán dos tiempos de 45’ y, en caso de ser necesario, se recurrirá a los penales. No habrá alargue. Para tomar apunte y no quedar desprevenido.

Los campeones de la Suruga Bank

2008: Arsenal 1, Gamba Osaka 0.
2009: Inter de Porto Alegre 2, Oita Trinita 1.
2010: FC Tokio 2 (4), Liga de Quito 2 (3).
2011: Júbilo Iwata 2 (4), Independiente 2 (2).
2012: Kashima Antlers 2 (7), Universidad de Chile 2 (6).
2013: Kashima Antlers 3, San Pablo 2.

miércoles, 30 de julio de 2014

¡La Suruga recontra vale!

Así lo piensa Maxi Velázquez, quien disputó el torneo internacional en Japón en 2011, cuando jugaba en Independiente. En aquella ocasión, fue derrota por penales frente al modesto Júbilo Iwata. “Hay que darle mucho valor. En caso de ganarla, sería un título más para Lanús”, explicó el lateral izquierdo.

Palabra de capitán. MV6 sabe lo que significa jugar la Suruga Bank y es por eso que la valora.

Es el único integrante de este plantel de Lanús que sabe de qué se trata la excéntrica Suruga Bank, esa competencia que enfrenta anualmente a los campeones de la Copa Sudamericana y la J. League japonesa. Maximiliano Velázquez la disputó el miércoles 3 de agosto de 2011 en el Estadio Ecopa de Shizuoka. Fue contra el modesto Júbilo Iwata, que lo sorprendió al Independiente dirigido por Antonio Mohamed al derrotarlo por 4-2 en los penales luego de igualar 2-2 en el tiempo reglamentario. Pero más allá de la caída, el lateral izquierdo todavía recuerda su experiencia en el Imperio del sol naciente.

“Es un viaje largísimo, pero a su vez lindo porque se disfruta un poco. Nosotros veníamos de hacer una gira por los Estados Unidos, así que se hizo más llevadero. Pero en sí es denso. Hay que tener mucha paciencia y tratar de pasarla de la mejor manera”, comentó Maxi. Y se explayó: “Es una copa difícil porque ellos son jugadores rápidos, muy corredores. Además, Japón trata de hacer un buen fútbol en la actualidad, así que pienso que será un partido duro. Igual todavía no vimos nada de ellos”. En aquella oportunidad, Velázquez arrancó como titular y fue amonestado a los 39 minutos del primer tiempo.

Como la Suruga Bank es un torneo internacional relativamente nuevo (se empezó a organizar en 2008, cuando lo ganó Arsenal) y desconocido, se lo menosprecia. Sin embargo, para el entrerriano de 33 años sería el ideal para torcer el rumbo de un semestre que comenzó con turbulencias. “¿Si vale esta copa? ¡Cómo no va a valer! Sí, obviamente. En caso de ganarla, sería un título más para la institución. Y además la jugamos porque el equipo obtuvo una muy importante como la Sudamericana, así que hay que darle mucho valor”, explicó -sin dejar margen para la duda- Velázquez.

Si Lanús llegara a quedarse con la Suruga, él sería junto con Diego González los futbolistas más ganadores de la historia del Granate, ya que Lautaro Acosta no será parte porque arrastra la suspensión de la Recopa. Además, Agustín Marchesín formó parte del plantel que se consagró en el Apertura 2007, pero no ingresó en ningún encuentro. “Ja… Ojalá que se dé, pero principalmente para que sigamos sumando estrellas para el club, que es lo verdaderamente importante. El otro día se nos escapó una en Belo Horizonte frente a Atlético Mineiro y ahora tenemos que sumar ésta como sea”, sostuvo el zurdo. ¡Recontra vale, entonces!

lunes, 28 de julio de 2014

Por mi gran culpa

Juan Pablo Pompei reconoció su error en la jugada previa al gol de Colón, que al fin de cuentas decretó la eliminación de Lanús en la Copa Argentina. El árbitro aseguró que pitó porque creyó que la pelota se había ido afuera. “Me equivoqué y lo admito”, se responsabilizó el juez.

Mea culpa. El experimentado árbitro le dio la razón a Jorge Ortiz y admitió su "falla técnica".

Promediaba el segundo tiempo y Lanús trataba de vulnerar la barricada que Colón plantaba en su campo, pero no lo conseguía ni por arriba ni por abajo. Entonces, a los 24 minutos del segundo tiempo, Diego González tomó un rebote en el área contraria y metió un puntazo que pegó en el palo derecho de Jorge Broun. En ese momento se dio la jugada que marcó un antes y un después en el partido: los jugadores de ambos equipos se quedaron quietos ante un supuesto pitazo de Juan Pablo Pompei, pero éste se desentendió de su acción y el conjunto santafesino lanzó una contra rápida que terminó con el gol de la victoria.

Como era de esperarse, los futbolistas del Granate fueron a reclamarle al árbitro por lo que entendían que era una injusticia luego del tanto anotado por Facundo Callejo. “Nos pidió perdón porque no sabía qué cobrar”, dijo después del encuentro Jorge Ortiz. Y cuando se suponía que Pompei saldría a desmentir al Marciano, le dio la derecha y asumió su decisión con hidalguía. “Tiene razón Ortiz. Pensé que la pelota se había ido afuera y pité, pero me equivoqué y lo admito”, reconoció el juez en diálogo con Sportia, en TyC Sports. Y agregó: “Fue un error técnico mío, al reglamento, pero no una falla de interpretación”. ¿Alcanza?

Ese desacierto del árbitro de 45 años fue determinante en el desarrollo del partido y la posterior eliminación del elenco de Guillermo Barros Schelotto en la Copa Argentina. Según explicó Pompei, lo que tenía que hacer era parar el juego y reanudarlo con un pique para no generar confusión. “Yo debí ir a hablar con el asistente de ese lado para aclarar la situación y hacer un bote a tierra. Entiendo la desazón de los futbolistas de Lanús”, aceptó el hombre que pertenece al SADRA. Lo concreto es que el Granate no gana para sustos con los arbitrajes.

domingo, 27 de julio de 2014

Eso es todo, amigos

Las barras de Lanús y de Colón cortaron una relación afectiva de casi cuatro décadas. ¿Por qué? El asado de la discordia: los hinchas del Sabalero se juntaron a comer con sus pares de Quilmes y de Dock Sud. Y eso cayó mal. ¿Se terminó todo? Los Granates genuinos también se expresaron.

Todo concluye al fin. "El que no salta, es un traidor", le dedicó La 14 a los hinchas de Colón.

Algo se rompió y parece que será difícil que se arregle sin dejar un daño permanente. Este domingo 27 de julio de 2014 será recordado como el día del cortocircuito que distanció a las hinchadas de Lanús y de Colón de Santa Fe. El lazo afectivo se forjó cuando ambos equipos coincidieron en el Ascenso y se prolongó durante casi cuatro décadas. Pero después del partido que se jugó esta tarde en Sarandí, por los 16avos de final de la Copa Argentina, ya nada será igual entre Granates y Sabaleros. Por lo menos para esos pocos que se ubican en el centro de la popular y que creen que son más importantes que el resto de los hinchas genuinos.

El ambiente estaba enrarecido en las inmediaciones del estadio de Arsenal. Cada vez que Lanús se enfrenta a Colón, ya sea en La Fortaleza o en el Cementerio de los Elefantes, los simpatizantes de las dos instituciones se entremezclan en las tribunas y aprovechan la oportunidad para intercambiar camisetas. Pero esta vez eso no sucedió: los de granate fueron a un sector y los de rojo y negro se dirigieron al de enfrente. Además, las caras largas de ciertos personajes hacían imaginar que algo había pasado. Y hubo que esperar hasta que los jugadores salieran al campo de juego para que las especulaciones se plasmaran en la realidad.

“El que no salta, es un traidor…”, empezó a entonar La 14 mientras el resto de los incondicionales de Lanús no salían de su asombro. Y enseguida se impuso un cántico mucho más directo: “Antes éramos amigos, todo eso terminó… Sabalero hijo de puta, la puta que te parió…”. Por su parte, de enfrente respondieron con el famoso “Yo soy de Colón”. Cada vez que la barra brava le dedicaba estrofas hirientes a la parcialidad visitante, el resto hacía lo posible para taparlos y que no se escucharan. Se repitió durante todo el encuentro y hasta en algunas ocasiones hubo un intercambio de insultos entre los hinchas caracterizados y los genuinos. El malestar creció a niveles impensados.

Según trascendió desde la propia barra de Lanús, el motivo del litigio fue que los hinchas de Colón se juntaron a comer un asado con sus pares de Quilmes (clásico rival del Granate) y Dock Sud, algo que no cayó para nada bien en esta parte del Sur. “Se la mandaron de callados y ahora se hacen los amigos”, coincidieron muchos de los que se sintieron ofendidos. Y como si se tratara de un grupo de políticos elegidos democráticamente por los socios del club, los barras le pusieron un punto final a la hermandad entre los Granates y los Sabaleros.

La reacción de los seguidores de Lanús se trasladó a las redes sociales, en las que manifestaron su enojo contra La 14, además de revalidar el vínculo emotivo que los unió a lo largo de tantos años con Colón. “Es una amistad que irá más allá de lo que determinen las barras”, expresaron de ambos lados, con la intención de ponerle paños fríos a una situación delicada. Es que, como escribió hace siglos el grandioso Miguel de Cervantes, una de las figuras más influyentes de la literatura española, “amistades que son ciertas nadie las puede turbar”. Y cuánta razón tenía.

viernes, 25 de julio de 2014

La hora del Chaco

Con Diego Braghieri y Gustavo Gómez casi descartados para jugar el domingo contra Colón, por Copa Argentina y en la cancha de Arsenal, se abre la posibilidad de que Matías Martínez vuelva a la titularidad. “Es lindo para que tengamos continuidad. Tenemos que dejar todo para llevar a Lanús a lo más alto”, señaló entusiasmado.

Qué chance. Matías Martínez volverá a la titularidad en reemplazo de Diego Braghieri, lesionado.

La visita de Lanús a Belo Horizonte para disputar la Recopa Sudamericana dejó mucho más que una espina clavada en el pecho por la derrota frente a Atlético Mineiro. También le trajo un dolor de cabeza a Guillermo Barros Schelotto con los jugadores que volvieron con diversas molestias y que están en duda para jugar el domingo ante Colón en la cancha de Arsenal, por los 16avos. de final de la Copa Argentina. Dos de ellos son Diego Braghieri y Gustavo Gómez, la nueva zaga central del Granate. Ambos se perderían el compromiso contra el conjunto santafesino y es por eso que se le abrió la puerta a Matías Martínez para volver a la defensa titular.

“Ojalá que los que no jugamos hasta ahora tengamos la posibilidad de estar. Los chicos hicieron un desgaste importante y un gran partido en Brasil. Si nos toca, trataremos de hacer un gran papel”, se entusiasmó el chaqueño. Y hasta lo postuló a Facundo Monteseirín como su ladero en caso de que sea necesario: “Nos entendemos bien porque jugamos varias veces juntos, como en la Libertadores ante Santos Laguna. Estamos a la expectativa de hacer las cosas bien para avanzar en esta Copa Argentina que en estos dos años creció en prestigio”.

Esperaba su turno con mucha ansiedad Martínez. Luego de las partidas de Paolo Goltz y de Carlos Izquierdoz, el marcador central de 26 años picaba en punta para ser un titular indiscutido. Sin embargo, el Mellizo pidió dos refuerzos para esa posición y, así, el Chaco quedó nuevamente relegado. Es por eso que no quiere que se le escape esta chance de mostrarse. “Es lindo para que tengamos continuidad. Tenemos que dejar todo en cada encuentro y llevar a Lanús a lo más alto como hasta ahora”, expresó. Y sobre lo que espera del rival del domingo, analizó: “Colón mostró el semestre pasado que es un equipo fuerte porque peleó hasta lo último e hizo una gran campaña. No hay que subestimar a nadie”.